viernes, 26 de diciembre de 2008

tus ojos son mas grandes de lo que son
y son de más colores que el verde aceituna de tu iris.
El otro día, mientras veía por la ventana noté que el vertigo producido por la unión del cielo con la montaña a lo lejos ya no estaba. La sensación visceral propia del estómago que producían los colores en las lejanías a través de las ventanas era, por lo menos cuando niño, tajante con la realidad cuyo tajo era percibido sólo después de regresar del viaje.. como te lo dije antes, visceral. Hoy, de niño, solo me quedan las monedas y algunos momentos que cada vez son mas difíciles de agarrar; son como los limones que crecen en la rama alta del árbol no puedes llegar pero mira que bien que se dejan apreciar a veces con los rayos del sol y otras con alguna extraña luz que no durmió en las noches de caminatas. En una de esas noches vi tus ojos. Y tu mirada me vió y me veía a lo largo de mí. No se puede espiar una mirada. Si quieres verla tienes que dejarte ver.. es económico y sobretodo justo.